Estaba el cuerpo yerto cubierto por una manta azul. Las piernas cruzadas, como si lo hubiera sabido todo el tiempo -como si le gustara- una mísera veladora lo vociferaba cobarde: hoy ví un hombre muerto en la banqueta. quizás un cuerpo, sólo un cuerpo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario